7 hábitos minimalistas para hacer tu vida más simple

7 hábitos minimalistas para hacer tu vida más simple

El Minimalismo no es solo una corriente estética, una tendencia o un diseño, es un estilo de vida que nos ayuda a aligerar la cotidianidad, pudiendo aplicarlo en cualquier aspecto de nuestra vida; haciendo que todo resulte más fácil y sin complicaciones. 

Constantemente vemos personas que guardan demasiadas cosas innecesarias o andan con muchos elementos encima con el pretexto de “por si acaso”, por si lo vaya a necesitar en algún momento dado. También están otras personas que siguen en situaciones innecesarias por temor, por no tener suficiente valor, o por no saber por dónde empezar para dar ese primer paso a tener una vida más tranquila y saludable.

Es por eso que te hablaremos de los hábitos minimalistas, donde la intención es aprender a vivir con lo que sólo necesitas y lo que te hace sentir cómodo. Sin duda no será una tarea fácil, pero debemos aprender a cultivar el desprendimiento de ciertas cosas que ya no son útiles ni necesarias en nuestra vida.

Puede que en algún momento esas cosas permanecieron con nosotros y nos fueron de utilidad, pero llega un punto en el cual eso que guardamos tanto puede que ya esté caducado o lo estemos guardando innecesariamente en espacios que pudiesen ser aprovechados de otra forma. Por lo tanto, debemos accionar y deshacernos, porque de lo contrario podemos convertirnos en acumuladores de lo no esencial y de lo que no hace bien.

Pero no te preocupes, los hábitos minimalistas que te compartiremos a continuación te ayudarán a adoptar un nuevo estilo de vida, abriéndote a cosas nuevas y a desahogar espacios, emociones y situaciones, con el fin de llevar una vida más tranquila, agradable y relajada, sin complicaciones ni excesos. 

7 hábitos minimalistas para tu vida

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Los hábitos minimalistas te guiarán a emprender una nueva forma de vivir, en donde podras aligerar las cargas que te hacen sentir desenfocado, arcaico y sin energía. Es normal que nos sometamos a esas situaciones, incluso a veces sin necesidad, por eso es importante abrirnos paso a la practicidad, a lo cómodo, aprender a desprendernos para llevar una vida con solo lo esencial. 

Evitar las compras compulsivas

Un punto importantísimo, y es que a menudo estamos expuestos a infinidad de comerciantes de productos que nos incitan a visitar los comercios para adquirir cosas que no son prioridad, ya sea porque tenemos uno similar o porque sencillamente no lo necesitamos. 

Debemos evitar las compras compulsivas, eso de comprar por comprar no es lo correcto, ¿Por qué? porque afectan nuestras finanzas. Incluso, comprar algo que en realidad no sea necesario puede conllevar a no tener liquidez para situaciones donde se requiera hacer una inversión necesaria. 

Es importante activar la conciencia y evaluar, justo en el momento en el que estemos tentados, que tan necesaria es realizar dicha compra.

Emplear la organización

El tiempo actual nos ha llevado a tener una vida agitada, a no tener el tiempo suficiente para llevar una vida más organizada. Y es que en ocasiones los compromisos sociales, laborales o personales hacen que caigamos en un excesivo desorden, al punto tal de no encontrar algo cuando lo estamos buscando.

En estos casos es oportuno empezar desde el principio, reorganizarse y poner todo en orden y en su lugar, tener lo de mayor uso diario a la mano y no ubicarlo o guardarlo en otro sitio que podamos sacar cuando lo necesitemos. 

Debemos ser más selectivos en el uso de los elementos, no es justo aglomerar nada, nuestra mente nos agradecerá el orden que implementemos al optar por un mejor estilo de vida; más armónico, estético y con cada cosa en su lugar. 

Esto ayudará a simplificar nuestro día a día, tener más energía, organizar mejor nuestras labores, incluso podemos delegar, pedir apoyo y hasta contratar los servicios de organización y limpieza, permitiéndonos de tal forma tener más tiempo para nuestra familia y para conectarnos con nosotros mismos.

Desprenderse cuando sea necesario

Cuando nos referimos a este punto hacemos relación al dejar ir, a soltar todo lo que ya no sea necesario para nosotros y que no nos aporte nada positivo; esto aplica en cualquier aspecto de la vida. 

Debemos tener criterio y saber cuándo hay que desprenderse de lo vencido, no apegarse a lo que ya no es útil, a lo que no usamos, ya sea porque no nos gusta o porque ya no nos queda bien.

Asimismo a que lo nos hace daño, a los lugares donde no queremos estar, a  todos esos elementos o situaciones que no están aportando nada positivo a nuestra vida. Debemos entender que ya tuvieron su tiempo, su momento con nosotros, por lo que debe dársele cabida a lo esencial, a la renovación, a lo que aporta tranquilidad, armonía y comodidad.

Aquí también aplica aprender a decir “no” de la mejor manera posible, simplemente porque ya no te gusta estar allí, porque no te agrada ese lugar, no deseas asistir a la reunión que te invitaron, o porque no es de tu agrado tal o cualquier cosa. No debemos sentirnos obligados a aceptar algo que no queremos, estamos en la potestad de elegir y desprendernos en determinados momentos.

Motivar la transformación y la depuración

Darle curso a la creatividad y rescatar lo que ya tenemos es una forma de poner en práctica el minimalismo en tu vida. Es normal que  a veces tengamos ciertos artículos que han sufrido desgaste por el tiempo, pero con algunos materiales adicionales y un poco de ingenio pueden surgir nuevos elementos de utilidad en casa. 

Sin necesidad de hacer un gran gasto y reciclando un material o un artículo deteriorado, se puede llegar a elaborar algo nuevo y novedoso, por ejemplo un hermoso banquito, una mesita, un porta-materos, entre otras cosas. La idea es depurar nuestro ambiente, no solo desechando sino transformando lo rescatable, o incluso regalar eso que ya no usamos pero que aún está en buen estado.

Esto en el aspecto material, pero también debemos transformar nuestros pensamientos en positivos, a nuestras emociones o acciones que no nos hacen feliz y que no están en sintonía con nosotros.

Pensar siempre en la solución

Sabemos que a menudo se presentan problemas en nuestra vida, pero es importante en primer lugar, ser consciente de lo que pasa en ese momento determinado, la mejor actitud ante todo es aceptar que hay un problema para poder afrontarlo, pero sin preocuparnos en exceso, ya que eso no nos permitirá pensar en una solución. 

Es aquí cuando debemos detenernos y pensar que tenemos problemas que podemos controlar, manejar la situación y resolver, pero ¿cómo lo logramos? ocupándonos de la solución y no centrándonos en el problema.

Si es necesario podemos pedir apoyo y si es algo que creemos que es un problema y en realidad no es así, no vale la pena preocuparse, debemos soltar esa preocupación. Si el problema está, lo importante es actuar lo más pronto posible sin centrarnos tanto en el problema y así poder solucionarlo. 

Muchas veces nos preocupamos excesivamente sin necesidad, por eso no nos concentramos, sentimos malestar, no logramos conciliar el sueño. Pero hay que recordar que todo, por muy difícil que sea, siempre tendrá una solución, una salida positiva. 

No debemos preocuparnos por algo que puede que aún no haya sucedido, simplemente por lo que suponemos, esto lo que genera es angustia y estrés excesivo, ocasionando que no se pueda llegar a la solución inmediata o progresiva. Así que cultivemos una vida sin tanta preocupación, poco a poco con determinación y acción, todo va fluyendo y vamos solucionando.

Escuchar más y hablar menos

Debemos interesarnos más por escuchar a las otras personas que quieren comunicarnos o compartirnos algo, para poder aportar valor e intercambiar puntos de vista. Ser empático al hablar, es importante escuchar con atención y saber cuándo es oportuno decir algo y cuando no, también es necesario evitar de la mejor manera las conversaciones carentes de contenidos, ya que no generan nada positivo en el entorno que se está dando y tampoco en nosotros mismos.

Ser agradecido

Una persona minimalista siempre es agradecida ante todo con la vida, por tenerla, estar sano, estar vivo, siempre agradecerá por lo que tiene y por lo bueno que está por venir. 

Cuántas veces nos detenemos a pensar y agradecemos por lo que hoy somos, por lo que hemos logrado, por la familia que tenemos, un hogar donde vivir, por los alimentos de cada día, por el empleo, hasta por la fuerza y valentía que tuvimos ante ciertas situaciones de la vida; de eso se trata, de mostrar gratitud ante la vida. 

También quizás agradecer lo que no fue o lo que no es, ya que hay que tener en cuenta que todo sucede por una razón, para abrir nuevos caminos, nuevos ciclos en la vida, para avanzar y seguir adelante, es importante no quejarnos tanto, buscar la solución y agradecer todos los días por la vida, por la salud y por la vitalidad sobre todas las cosas.

Recomendaciones finales

Las personas minimalistas a menudo ponen en práctica estos hábitos que las hacen tener una vida más placentera, disfrutar de la paz que genera estar en orden, tranquilo y con la mejor practicidad posible. El estilo minimalista consiste en disfrutar hasta de las cosas más sencillas de la vida, disfrutar el momento con lo que se tiene.

Disfrutar de la naturaleza, una persona minimalista siempre apreciará lo bueno que ésta aporta, sus frutos, sus plantas, el mar, los ríos, la montaña, salir a dar un paseo y sentir el sol, así como disfrutar de las áreas verdes, respirar clorofila, aire puro, conectarse con ellos mismos y con su yo interior.

Otra forma de aportar más tranquilidad a tu vida es ser selectivo con las personas, siempre estamos conociendo gente a las que debemos brindar cordialidad y respeto. Unas llegan y se van rápidamente, pero otras llegan para quedarse y  convertirse en amistades perdurables. 

Aunque sean pocos amigos, está bien, ya que estos serán los que comparten intereses en común, aporten positivismo a nuestra vida, los que hablan con sinceridad, te motivan constantemente, están en la misma sintonía que tú y, sobre todo, te sientes cómodo cuando compartes con ellos; estás son las personas con las que realmente debes rodearte, que te nutran, te brinden constructivismo, que te hagan crecer como persona, como profesional y como amigo.

Resulta muy beneficioso para este estilo de vida que estás dispuesto a iniciar por tu salud física y emocional que le digas adiós al sedentarismo, practicar un deporte forma parte de este estilo de vida, el que más te guste y no este contraindicado. 

Se puede comenzar en casa con ejercicios sencillos de estiramiento, bailoterapia, no requieres de mayor indumentaria para hacer algo bueno por ti. Como debes dedicar tiempo a la naturaleza, también puedes optar por una caminata en un parque, una montaña, practicar una actividad al aire libre y a la luz del sol.

Sin duda esto te permitirá motivar otros hábitos minimalistas, como liberar estrés y preocupaciones. Nunca es tarde para empezar, poco a poco y empleando estos hábitos, verás los resultados que irá aportando a tu cuerpo, a tus emociones y a tu vida en general.

Descansar también es algo esencial para el bienestar del ser humano, y el estilo minimalista lo aplica siempre, ¿cómo? planificando mejor el tiempo, no podemos avanzar en algo si no descansamos, el sueño de 8 horas diarias como mínimo reconstruye, alienta y llena de energía. 

El descanso no puede ser postergado por nada del mundo, es algo primordial en la vida, así que establece tus horas de descanso usualmente, como por ejemplo la hora de ir a dormir al final del día, también hay personas que como su ritmo de vida se los permite, hacen la siesta, que también resulta reconstructiva.

Lo que debemos tener claro para tener un mejor estilo de vida saludable, es eliminar todo lo perjudicial y comenzar a sumar lo que nos aporta energía y tranquilidad. Iniciemos siempre el día aportando energía a nuestro cuerpo con los alimentos que ingerimos.

Por ejemplo, no es saludable obviar el desayuno o ayunar con la excusa de no tener tiempo, el ayuno es perjudicial para nuestro organismo, ya que ese primer alimento que ingerimos es el que nos brinda las energías necesarias para afrontar el día. 

Empecemos desde ya a emplear estos hábitos, preocuparnos menos y ocuparnos más por el bienestar, para una vida más placentera.